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Tinnitus y trastorno por tinnitus: una nueva investigación explica por qué no son lo mismo

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Tinnitus y trastorno por tinnitus: nueva investigación explica por qué no son lo mismo

Una nueva revisión internacional sostiene que el pitido que mucha gente escucha y el grupo más reducido para el que ese pitido se vuelve incapacitante son biológica y clínicamente distintos, con genética, circuitos cerebrales y factores de riesgo diferentes.

El tinnitus, la percepción de sonido cuando no hay ningún sonido externo presente, es una de las quejas auditivas más comunes en el mundo. La mayoría de las personas lo describen como un pitido, zumbido o silbido, y para muchos se mantiene en segundo plano. Para un grupo más reducido, la misma sensación se convierte en una fuente de sufrimiento real que altera el sueño, la concentración y el estado de ánimo.

Un equipo de investigadores del tinnitus de Europa, Asia, Oceanía y las Américas sostiene que tratar estas dos experiencias como una sola afección ha ralentizado el progreso en el diagnóstico y el tratamiento. En una nueva revisión, exponen el caso para separar el tinnitus ordinario de lo que denominan trastorno por tinnitus, y señalan la genética, grandes estudios poblacionales e imágenes cerebrales para respaldar la distinción.

Título: Tinnitus and tinnitus disorder: Genetic, neurobiological, and clinical differentiation.

Autores: Dirk De Ridder, Tobias Kleinjung, Jae-Jin Song, Divya Adhia, Matt Hall, Anusha Yasoda-Mohan, Sven Vanneste, Alain Londero, Nathan Weisz, Winfred Schlee, Ana Belen Elgoyhen, Christopher Cederroth, Jose Antonio Lopez-Escamez, Silvano Gallus, Stefan Schoisswohl, William Sedley, Grant Searchfield, Shi Nae Park, and Berthold Langguth.

Afiliaciones: Un grupo internacional que abarca la Universidad de Otago y la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), el Hospital Universitario de Zúrich (Suiza), el Hospital Nacional Universitario Bundang de Seúl y la Universidad Católica de Corea (Corea del Sur), el Trinity College de Dublín (Irlanda), el Hôpital Lariboisière de París (Francia), la Universidad de Salzburgo (Austria), la Universidad de Buenos Aires (Argentina), el Instituto Karolinska (Suecia), la Universidad de Sídney (Australia), el Instituto Mario Negri de Milán (Italia), la Universidad de Ratisbona (Alemania) y la Universidad de Newcastle (Reino Unido).

Revista y fecha: iScience, publicado el 3 de junio de 2026 (volumen 29, número 6).

Tipo de estudio: Perspectiva y revisión que sintetiza evidencia genética, epidemiológica y de neuroimagen.

Referencia: PMID de PubMed: 42291209. https://doi.org/10.1016/j.isci.2026.116080

Antecedentes: por qué los investigadores estudiaron esto

Casi todo el mundo ha escuchado un breve pitido en los oídos después de un concierto fuerte. El tinnitus se convierte en una preocupación clínica cuando el sonido persiste y, en algunas personas, cuando se acompaña de angustia. Los autores proponen un vocabulario claro para esto. El tinnitus es la simple percepción de un sonido fantasma. El trastorno por tinnitus es el término que reservan para los casos en que esa percepción va acompañada de malestar emocional, dificultad para pensar con claridad o una respuesta de estrés elevada que conduce a un deterioro real en la vida diaria.

La distinción importa porque los dos pueden requerir cuidados diferentes. Alguien que simplemente nota un pitido puede necesitar tranquilidad y ayuda con cualquier pérdida auditiva subyacente. Alguien cuyo tinnitus genera ansiedad, insomnio y bajo estado de ánimo puede necesitar un apoyo orientado al malestar en sí mismo. Agrupar a ambos grupos en estudios, argumentan los autores, puede difuminar los resultados y hacer que los tratamientos parezcan menos eficaces de lo que son.

Para construir su argumento, el equipo se basa en tres tipos de evidencia. Los estudios genéticos analizan qué diferencias hereditarias, llamadas variantes, están vinculadas al tinnitus. Los estudios epidemiológicos hacen seguimiento de quién lo desarrolla en grandes poblaciones. La neuroimagen —es decir, las imágenes cerebrales— muestra qué redes se activan cuando el sonido fantasma está presente.

Cómo se realizó el estudio

Este artículo es una síntesis más que un único experimento nuevo. Los autores recopilaron y sopesaron la evidencia del campo del tinnitus y la organizaron en torno a una pregunta: ¿el tinnitus y el trastorno por tinnitus difieren a nivel de genes, actividad cerebral y factores de riesgo, o son simplemente versiones leve y grave de lo mismo?

Una revisión como esta es útil porque ningún estudio individual puede capturar la genética, los patrones poblacionales y la neuroimagen a la vez. Al colocar estas líneas de evidencia una al lado de la otra, los autores buscan puntos en los que la evidencia separa de forma consistente la percepción del tinnitus del trastorno angustiante. Luego utilizan ese patrón para proponer cómo podrían definir y clasificar la afección la investigación futura y las clínicas.

Lo que encontraron los investigadores

La imagen genética apuntó a dos arquitecturas diferentes. El tinnitus ordinario parece estar vinculado a muchas variantes genéticas comunes, cada una con un efecto individual pequeño. El trastorno por tinnitus, en cambio, parece implicar variantes más raras con efectos mayores. En términos sencillos, la forma angustiante no es simplemente más de lo mismo. Puede descansar sobre una base biológica parcialmente separada.

Los factores de riesgo divergieron de forma similar. En todas las poblaciones, la pérdida auditiva destacó como el principal factor de riesgo para desarrollar tinnitus en primer lugar. Lo que predecía si el tinnitus derivaba en un trastorno era diferente: rasgos de personalidad como el neuroticismo, junto con problemas de estado de ánimo y alteraciones del sueño. Así, el oído y el sistema auditivo ayudan a explicar quién escucha el sonido, mientras que los factores psicológicos y emocionales ayudan a explicar quién sufre por él.

La neuroimagen unió estos hilos. Los autores describen tres vías interrelacionadas. Una vía lateral se relaciona con la intensidad percibida del sonido fantasma. Una vía inhibitoria descendente refleja la capacidad del cerebro para reducir esa señal. Una vía de angustia medial es la que se activa específicamente en el trastorno por tinnitus, ofreciendo una base biológica para el sufrimiento más allá del sonido en sí.

A partir de esto, los autores abogan por criterios diagnósticos estandarizados y un sistema de clasificación de gravedad para el trastorno por tinnitus. Estas herramientas permitirían a clínicos e investigadores hablar el mismo idioma, clasificar a los pacientes con más precisión y evaluar los tratamientos en términos más justos.

Qué significa para las personas con pérdida auditiva

Para las muchas personas que conviven con pérdida auditiva y tinnitus, el mensaje más práctico es que los dos están profundamente conectados. La revisión identifica la pérdida auditiva como el principal factor desencadenante del tinnitus, lo que significa que tomarse en serio la pérdida auditiva es un punto de partida sensato para cualquiera que se vea molestado por un pitido en los oídos.

Los hallazgos también ayudan a explicar por qué dos personas con un pitido similar pueden tener experiencias muy diferentes. Si tu tinnitus viene acompañado de malestar significativo, mal sueño o bajo estado de ánimo, la investigación sugiere que el malestar merece atención por derecho propio, no solo el sonido. Reconocer esa diferencia puede orientar a las personas hacia el tipo de ayuda que se ajusta a su situación.

Porque la pérdida auditiva es el principal factor de riesgo del tinnitus, abordarla es un primer paso lógico

Cuando una revisión identifica la pérdida auditiva como el principal factor de riesgo del tinnitus, señala una acción clara y a menudo pasada por alto: volver a hacer audibles los sonidos cotidianos. Muchas personas encuentran que restaurar las frecuencias que han perdido reduce el contraste agudo entre el silencio y el sonido fantasma, lo que en parte explica por qué los audífonos son una herramienta habitual en el tratamiento del tinnitus.

Panda Quantum es un dispositivo construido en torno a esa idea. Una vez que llega, lo vinculas con la app de Panda, que realiza una prueba auditiva específica por frecuencia a través del propio dispositivo y luego programa la ganancia y la respuesta de frecuencia para que coincidan con tu audiograma automáticamente, tal como lo haría un audiólogo en una adaptación clínica. Ese ajuste auditivo específico por frecuencia es relevante aquí porque el tinnitus suele estar vinculado a los tonos exactos donde la audición ha caído, por lo que la personalización auditiva basada en app dirige la amplificación donde más se necesita. Con procesamiento de 16 canales, Quantum puede dar forma al sonido de manera precisa a lo largo del rango, en lugar de simplemente amplificar todo.

Vale la pena mantener las expectativas dentro de lo razonable. Los dispositivos de venta libre como Quantum están diseñados para la pérdida auditiva de leve a moderada, y Quantum incluye una garantía de 5 años y una ventana de devolución de 45 días para poder probarlo en casa. Las personas con pérdida severa o profunda, o con un malestar significativo relacionado con el tinnitus, aún se benefician mejor de trabajar con un clínico.

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Limitaciones de esta investigación

Este artículo es una perspectiva y revisión, no un único experimento controlado, por lo que hereda las limitaciones de los estudios en los que se basa. Los autores señalan que la distinción propuesta entre tinnitus y trastorno por tinnitus aún carece de criterios diagnósticos estandarizados y una escala de gravedad acordada, lo que significa que diferentes clínicas pueden seguir definiendo las afecciones de maneras distintas. La evidencia genética y de imagen, aunque sugerente, proviene de diseños de estudios variados que no siempre son directamente comparables.

El resumen no detalla las fuentes de financiación ni los conflictos de interés detrás del trabajo, por lo que los lectores no pueden sopesar esos factores solo a partir del resumen. Como ocurre con cualquier marco que aún está tomando forma, las propuestas aquí presentadas se leen mejor como una dirección para la investigación futura que como un estándar clínico establecido.

Dónde nos deja esto

La conclusión es tranquilizadora en su claridad. Escuchar el sonido y sufrir por él no son el mismo problema, y pueden necesitar respuestas diferentes. Si un pitido en los oídos te molesta, hacerte una revisión auditiva es un punto de partida razonable, ya que la pérdida auditiva es el factor de riesgo conocido más importante del tinnitus. Si el pitido conlleva un malestar que afecta a tu sueño o a tu estado de ánimo, ese malestar merece atención por sus propios méritos, y la investigación emergente está construyendo constantemente mejores herramientas para abordarlo.

De Ridder D, Kleinjung T, Song JJ, Adhia D, Hall M, Yasoda-Mohan A, Vanneste S, Londero A, Weisz N, Schlee W, Elgoyhen AB, Cederroth C, Lopez-Escamez JA, Gallus S, Schoisswohl S, Sedley W, Searchfield G, Park SN, Langguth B. Tinnitus and tinnitus disorder: Genetic, neurobiological, and clinical differentiation. iScience. 2026. Retrieved from PubMed. https://doi.org/10.1016/j.isci.2026.116080

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