Un estudio detecta un 92 % de necesidad no cubierta de audífonos en la India
Un estudio representativo a escala nacional de 31.902 adultos mayores de la India concluye que menos del 8 % de quienes necesitan audífonos utiliza uno, la mayor brecha entre todos los dispositivos de asistencia estudiados.
Las gafas, los audífonos, los bastones y los andadores están entre las tecnologías sanitarias más sencillas que existen y también entre las utilizadas de forma más desigual. Para los adultos mayores pueden marcar la diferencia entre independencia y aislamiento, pero en gran parte del mundo nunca llegan a quienes los necesitan.
Un nuevo análisis de uno de los mayores estudios sobre envejecimiento realizados en la India pone cifras concretas a esa brecha, y el dato más contundente corresponde a la audición.
Título: Seeing, hearing, and moving: Inequalities in assistive device use and health outcomes among older adults in India
Autores: Alok Roy and Bhaswati Das
Afiliaciones: Departamento de Geografía, Krishnagar Government College, Krishnanagar, India; Centro para el Estudio del Desarrollo Regional, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Jawaharlal Nehru, Nueva Delhi, India
Revista: Assistive Technology, revista oficial de RESNA, publicada el 11 de agosto de 2026
Tipo de estudio: Análisis de una encuesta representativa a escala nacional (Estudio Longitudinal sobre el Envejecimiento en la India, oleada 1)
PubMed DOI: 10.1080/10400435.2026.2711815
Contexto: por qué los investigadores estudiaron este tema
Las limitaciones funcionales de audición, visión y movilidad están entre los problemas de salud más comunes en etapas posteriores de la vida, y cada una cuenta con una tecnología de asistencia consolidada: audífonos, gafas y ayudas de movilidad como bastones y andadores. Cuando quienes necesitan un dispositivo no lo tienen, los investigadores hablan de necesidad no cubierta.
La necesidad no cubierta va más allá de una molestia. Las limitaciones sensoriales y de movilidad no tratadas se asocian con depresión, menor independencia en las actividades cotidianas y aislamiento social. Sin embargo, había pocas pruebas representativas de toda la India, que alberga una de las poblaciones mayores más grandes y de crecimiento más rápido del mundo.
Los autores se propusieron medir en todo el país cuántos adultos mayores usan cada tipo de dispositivo, cuántos carecen de ellos y cómo se relaciona su uso con el funcionamiento cotidiano y los síntomas depresivos.
Cómo se realizó el estudio
Los investigadores analizaron la oleada 1 del Estudio Longitudinal sobre el Envejecimiento en la India (LASI), recogida en 2017 y 2018. La muestra incluyó a 31.902 adultos de 60 años o más, ponderados para representar a la población mayor del país.
En cada ámbito identificaron a quienes notificaban la dificultad correspondiente y calcularon qué proporción usaba un dispositivo y cuál tenía una necesidad no cubierta. Después aplicaron regresión logística ajustada a la encuesta para estudiar la relación entre el uso y dos resultados: limitación grave en actividades cotidianas, definida como tres o más limitaciones, y síntomas depresivos, definidos como una puntuación de 4 o más en una escala de cribado estándar.
Qué descubrieron los investigadores
Los tres tipos de dispositivo contaron historias muy distintas. La atención visual fue el éxito claro: entre los adultos mayores con problemas de visión, el 91,8 % utilizaba gafas u otro dispositivo visual, por lo que la necesidad no cubierta era solo del 8,2 %.
Las ayudas de movilidad quedaron muy atrás. Solo el 12,2 % de los adultos mayores con dificultades de movilidad utilizaba bastón, andador o una ayuda similar, lo que supone una necesidad no cubierta del 87,8 %.
La audición quedó en último lugar. Entre los adultos mayores con dificultades auditivas, solo el 7,8 % utilizaba un audífono. El 92,2 % restante, más de nueve de cada diez, tenía una necesidad no cubierta, la mayor brecha de todas las categorías del estudio.
El uso de dispositivos también se relacionó con el funcionamiento cotidiano, aunque no siempre en la dirección esperada. Los dispositivos visuales se asociaron con menos probabilidades de limitación grave en actividades diarias. Las ayudas de movilidad se asociaron con más probabilidades, un patrón que los autores atribuyen a causalidad inversa: quienes tienen las limitaciones más graves son precisamente quienes adquieren bastones y andadores. Los análisis de sensibilidad no hallaron una relación significativa entre ayudas de movilidad y síntomas depresivos.
Qué significa para las personas con pérdida auditiva
La comparación con las gafas es el resultado más revelador. Son económicas, se venden casi en todas partes, están normalizadas socialmente y requieren poco servicio profesional continuado. En gran parte del mundo, los audífonos no cumplen ninguna de esas condiciones: tradicionalmente han sido caros, se han distribuido mediante clínicas especializadas y han cargado con estigma. El resultado es una brecha auditiva del 92 % en la India frente a una brecha visual del 8 %.
Aunque el estudio es indio, el patrón es mundial. Investigaciones en países de renta alta han observado repetidamente que la mayoría de los adultos que podrían beneficiarse de audífonos no los usa, sobre todo por coste y acceso. La conclusión de los autores —que el acceso equitativo a tecnología de asistencia asequible debe ser una prioridad política— se aplica mucho más allá de las fronteras de un país.
Una brecha del 92 %: por qué importa reducir la barrera del coste
Como el estudio destaca que las barreras de coste y servicio mantienen los audífonos fuera de alcance, conviene señalar que los nuevos audífonos FDA-OTC de Estados Unidos se crearon precisamente para reducirlas y permitir que adultos con pérdida leve o moderada compren un dispositivo directamente. Panda Air es uno de ellos: un moderno audífono estilo auricular con procesamiento WDRC de 16 canales y reducción adaptativa multibanda del ruido.
Air adopta el enfoque de audífono OTC autoadaptable: una app opcional puede realizar una prueba específica por frecuencias a través del propio audífono y personalizar la ganancia y la respuesta de frecuencia según el perfil del usuario. También funciona directamente al sacarlo de la caja sin app ni prueba. Como audífono recargable con estuche, ofrece 60 horas de uso total y transmite llamadas, TV y música por Bluetooth.
Air incluye 5 años de garantía y una prueba de 45 días que comienza cuando el cliente recibe el producto. Se aplica la advertencia habitual: los dispositivos de venta libre están aprobados para pérdida leve o moderada, mientras que la pérdida grave o profunda sigue beneficiándose más de una adaptación clínica.
Limitaciones de esta investigación
El análisis utiliza una sola oleada de datos, por lo que capta una instantánea y no el cambio en el tiempo; tanto las dificultades como el uso de dispositivos fueron autodeclarados y no medidos clínicamente. Los resultados contraintuitivos sobre ayudas de movilidad muestran cómo la confusión por indicación puede complicar este tipo de trabajo observacional, una limitación que los autores reconocen directamente.
Además, los datos se recogieron en 2017 y 2018, por lo que no reflejan cambios más recientes en los programas sanitarios y el mercado de dispositivos de la India.
Qué hacer con esta información
Una necesidad no cubierta del 92 % no es un problema tecnológico, pues los audífonos existen y funcionan, sino un problema de acceso, coste, distribución y estigma. El contraste entre gafas y audífonos demuestra hasta qué punto pueden caer esas barreras cuando un dispositivo se vuelve económico, disponible y corriente.
Roy A, Das B. Seeing, hearing, and moving: Inequalities in assistive device use and health outcomes among older adults in India. Assistive Technology. 2026. Retrieved from PubMed. https://doi.org/10.1080/10400435.2026.2711815


