Un nuevo estudio revela que las personas sordas que dominan tanto el lenguaje de señas estadounidense como el inglés escrito muestran fortalezas de memoria distintas según el idioma en que se les evalúe, con asimetrías sorprendentes entre el aprendizaje y el olvido que tienen implicaciones para la evaluación neuropsicológica y la práctica clínica.
Cuando los neuropsicólogos evalúan la memoria, normalmente usan un solo idioma. Tiene sentido en la práctica: se usa el idioma dominante del paciente, se mide la memoria una vez y listo. Pero ¿qué pasa si alguien es verdaderamente bilingüe y domina dos idiomas en modalidades distintas? Para las personas sordas, esa realidad es común. Muchas dominan el lenguaje de señas estadounidense (ASL) en casa y en la comunidad sorda, y el inglés escrito en la escuela, el trabajo y los entornos formales. Al evaluar su memoria, ¿qué idioma deberían usar los clínicos? Un nuevo estudio sugiere que la respuesta es ambos.
Los hallazgos revelan un patrón inesperado: las fortalezas de memoria de las personas sordas bilingües dependen menos del idioma dominante que de la forma en que un idioma determinado interactúa con el aprendizaje, la retención y el olvido. Evaluar en un solo idioma deja fuera la mitad del panorama y podría subestimar o sobrestimar la verdadera capacidad cognitiva de una persona.
Sobre este estudio
Título: Influence of Testing Language and Aging on Verbal List Memory in Deaf American Sign Language-English Bilinguals
Autores: Sadie Camilliere, Karen Emmorey, Peter C Hauser, Jessica Contreras, Michael M McKee, Tamar H Gollan
Afiliaciones: San Diego State University, University of California San Diego, National Technical Institute for the Deaf, University of Michigan
Revista: Neuropsychology - 5 de febrero de 2026
Tipo de estudio: estudio experimental controlado
Fuente: PubMed - DOI: 10.1037/neu0001065
Antecedentes: por qué los investigadores estudiaron este tema
Las pruebas neuropsicológicas dependen en gran medida de evaluaciones estandarizadas aplicadas en un solo idioma. La mayoría de las personas tiene un idioma dominante en el que se alfabetizó y recibió su educación formal. Sin embargo, en el caso de las personas sordas, el panorama es más complejo. El ASL suele ser el idioma principal para el desarrollo social temprano y la expresión emocional, mientras que el inglés escrito es el idioma de la escuela, el trabajo y los sistemas formales. Ambos son idiomas igual de “reales”, pero difieren en lo fundamental: uno es de señas y accesible desde el nacimiento; el otro es escrito y requiere aprender a leer y escribir con un alfabeto.
Cuando una persona sorda se somete a una evaluación neuropsicológica, los clínicos deben elegir: evaluarla en ASL (con estímulos en lenguaje de señas) o en inglés escrito (con texto). Por lo general se supone que basta con evaluar en el idioma que la persona declara como dominante. Pero este estudio planteó otra pregunta: ¿las personas sordas bilingües tienen el mismo desempeño de memoria en ambos idiomas, o la elección del idioma influye en cuánto llegamos a saber sobre su verdadera capacidad cognitiva?
Cómo se realizó el estudio
Los investigadores reclutaron a 32 adultos sordos jóvenes (de 20 a 45 años) y 32 adultos sordos mayores (de 64 a 84 años), todos con dominio tanto del ASL como del inglés escrito. Los participantes realizaron una tarea estandarizada de memoria de listas de palabras, similar a las pruebas que se usan en la clínica para detectar deterioro de la memoria. Pero aquí está la clave: cada persona hizo la prueba dos veces, una en cada idioma. En una sesión, vieron videos de 10 señas en ASL presentadas una por una y tuvieron que recordarlas. En otra sesión, vieron 10 palabras escritas en inglés en una pantalla y las recordaron. Realizaron tres ensayos de aprendizaje seguidos de un ensayo de recuerdo diferido.
El orden de los idiomas se contrabalanceó, de modo que la mitad de los participantes empezó con ASL y la otra mitad con inglés. Esto permitió a los investigadores medir no solo el desempeño en cada idioma, sino también cómo los efectos de fatiga o de práctica de un idioma influían en el desempeño en el otro.
Lo que encontraron los investigadores
Los adultos sordos jóvenes no mostraron diferencias significativas en el recuerdo entre los dos idiomas. Aprendieron y retuvieron las listas igual de bien tanto si los elementos se presentaban en ASL como en inglés escrito. Esto sugiere que, en las personas sordas jóvenes y cognitivamente sanas, la elección del idioma no importa mucho. Sin embargo, los adultos mayores mostraron un patrón diferente. Cuando se les evaluó en inglés escrito, los adultos sordos mayores mostraron un mejor aprendizaje (recordaron más elementos en ensayos sucesivos) que cuando se les evaluó en ASL. Pero en cuanto a la retención, ocurrió lo contrario: olvidaron más elementos entre el último ensayo de aprendizaje y el recuerdo diferido cuando se les evaluó en inglés, y retuvieron mejor los elementos cuando se les evaluó en ASL. Es una disociación llamativa: el inglés maximizó lo que podían aprender al principio, pero el ASL minimizó lo que olvidaban después.
Curiosamente, ninguno de los dos idiomas se relacionó con el dominio declarado por los propios participantes. La mayoría de los participantes sordos dijeron tener más competencia en ASL, pero casi la mitad recordó más elementos en inglés que en ASL, y un número igual recordó más elementos en ASL que en inglés. Esto sugiere que la percepción subjetiva del idioma dominante y el desempeño real de memoria para elementos aprendidos en listas son en cierta medida independientes. Tanto los participantes jóvenes como los mayores olvidaron más elementos en el idioma que se evaluó en segundo lugar, lo que implica que la fatiga o una menor atención afectan la codificación de la segunda lista.
Los hallazgos destacan un principio neuropsicológico importante: para tener un panorama completo de la memoria de las personas sordas bilingües, es necesario evaluar en ambos idiomas. Usar solo el inglés sobrestimaría la capacidad de aprendizaje pero subestimaría la retención; usar solo el ASL mostraría el patrón opuesto. Los clínicos que se basan en pruebas en un solo idioma podrían pasar por alto cambios cognitivos o interpretar mal los resultados en pacientes sordos mayores.
Qué significa para las personas con pérdida auditiva
Estos hallazgos tienen relevancia clínica inmediata. Los adultos sordos que buscan una evaluación neuropsicológica por problemas cognitivos, deterioro relacionado con la edad o sospecha de demencia merecen una evaluación que refleje toda su competencia lingüística. Si un clínico evalúa solo en inglés y concluye que una persona sorda mayor tiene problemas de memoria por un recuerdo diferido deficiente, quizá no se dé cuenta de que la persona tendría un mejor desempeño si la misma prueba se aplicara en ASL. Por el contrario, evaluar solo en ASL podría no captar la fortaleza de codificación o de aprendizaje. La investigación confirma que las personas sordas no son “monolingües en señas”: son verdaderamente bilingües, y su bilingüismo moldea la cognición de maneras sutiles pero medibles.
El efecto de la edad también es notable. Los adultos sordos jóvenes mostraron una memoria sólida en ambos idiomas, lo que sugiere que la reserva cognitiva es fuerte antes de los 65 años. Los adultos sordos mayores mostraron más variabilidad según el idioma, lo que sugiere que el envejecimiento puede afectar de manera distinta el procesamiento en la modalidad de señas frente a la escrita. Esto tiene implicaciones para la planificación de la atención médica: a medida que envejece la población sorda, quizá sea necesario revisar los protocolos neuropsicológicos estándar para incluir una evaluación bilingüe, sobre todo en decisiones de alto impacto como el diagnóstico de demencia.
Apoyo a los adultos sordos mediante evaluaciones específicas por idioma
Los hallazgos de este estudio coinciden con un cambio más amplio en la atención médica hacia el reconocimiento y el apoyo de las necesidades lingüísticas de las comunidades sordas. Las clínicas y los servicios de diagnóstico que atienden a adultos sordos recurren cada vez más a intérpretes y a clínicos con dominio del ASL para realizar las evaluaciones en señas, conscientes de que una evaluación precisa requiere hacerla en un idioma que el paciente realmente comprenda. El hallazgo sobre los dos idiomas refuerza los argumentos a favor de protocolos integrales de evaluación bilingüe.
Para las propias personas sordas, la investigación confirma lo que muchas ya saben: en un cerebro bilingüe no existe un único idioma “dominante”. Tanto el ASL como el inglés forman parte de su identidad cognitiva. Al buscar una evaluación o un diagnóstico, pedir a los clínicos que evalúen en ambos idiomas, o al menos que usen el ASL junto con el inglés escrito, garantiza que los resultados reflejen la verdadera memoria y función cognitiva, y no las limitaciones de evaluar en una sola modalidad. Los audífonos y las soluciones similares no son relevantes en este caso, pero el acceso a intérpretes de ASL y a clínicos calificados es esencial para un diagnóstico y una atención adecuados.
Limitaciones de esta investigación
El estudio usó una sola tarea de memoria (recuerdo libre de listas de palabras y de señas), que representa una parte limitada de la función de la memoria. La memoria en la vida real implica distintos procesos, como el recuerdo con pistas, el reconocimiento y la memoria contextual, y los efectos del idioma podrían ser diferentes en esas tareas. Además, todos los participantes eran sordos desde la primera infancia o el nacimiento; los hallazgos podrían no aplicarse a adultos que perdieron la audición más tarde y aprendieron ASL como segundo o tercer idioma. El estudio también se realizó en un laboratorio controlado con listas equivalentes de 10 elementos; no se examinaron los efectos de la longitud de la lista, la velocidad de presentación ni las relaciones semánticas entre los elementos.
Los participantes informaron por sí mismos su nivel de competencia lingüística; no se aplicaron medidas estandarizadas de competencia en ASL ni en inglés. Esto significa que el idioma dominante se basó en la autopercepción y no en una evaluación objetiva, lo que podría haber influido en las comparaciones entre grupos.
Dónde nos deja esto
Esta investigación ofrece un mensaje claro a neuropsicólogos, gerontólogos y sistemas de salud: evaluar a las personas sordas bilingües en un solo idioma, sea cual sea, es insuficiente. Un panorama completo de la memoria y la cognición en adultos sordos requiere evaluar tanto en ASL como en inglés escrito. En los adultos sordos jóvenes, ambos idiomas parecen igual de accesibles. En los adultos sordos mayores, la diferencia entre los dos idiomas se hace más evidente, por lo que la evaluación bilingüe es fundamental para distinguir el envejecimiento normal del deterioro cognitivo patológico. Los sistemas de salud que atienden a poblaciones sordas deberían incorporar este principio en sus protocolos de evaluación para garantizar una evaluación justa, precisa y lingüísticamente adecuada.
Camilliere S, Emmorey K, Hauser PC, et al. Influence of Testing Language and Aging on Verbal List Memory in Deaf American Sign Language-English Bilinguals. Neuropsychology. 2026. Consultado en PubMed. DOI: 10.1037/neu0001065
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