Por qué la atención auditiva se estanca para millones: un análisis de sistemas de salud regionales muestra las brechas
Un amplio análisis de la atención auditiva y del oído en el Mediterráneo Oriental revela que el financiamiento fragmentado y los costos de bolsillo dejan a la mayoría de las personas con pérdida auditiva sin ayuda.
La pérdida auditiva es una de las afecciones de salud más comunes en el mundo, y sin embargo los sistemas destinados a abordarla suelen ser parciales, subfinanciados y difíciles de alcanzar. Cuando los investigadores dan un paso atrás y analizan toda una región en lugar de una sola clínica o país, tiende a surgir el mismo patrón: la tecnología para ayudar a las personas existe, pero el camino para acceder a ella no.
Una nueva síntesis de evidencia publicada en 2026 adopta exactamente esa perspectiva panorámica. Basándose en más de cien estudios, un equipo que trabaja con la Organización Mundial de la Salud trazó cómo se organiza, financia y presta la atención auditiva en la Región del Mediterráneo Oriental de la OMS, y preguntó por qué tantas personas con pérdida auditiva siguen quedando fuera.
Título: Análisis situacional de los sistemas de salud para la atención auditiva en la Región del Mediterráneo Oriental de la Organización Mundial de la Salud (OMS): revisión sistemática y síntesis de evidencia para informar políticas y estrategias nacionales
Autores: Dialechti Tsimpida, Hala Sakr, Abdelrahman Elwishahy, Shelly Chadha, Chander Chitra, Saied Mahmoudian
Afiliaciones: Universidad de Southampton y Universidad de Liverpool, Reino Unido; Oficina Regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental, Egipto; Departamento de Enfermedades No Transmisibles de la OMS, Ginebra, Suiza; Universidad de Ciencias Médicas de Irán, Teherán, Irán
Revista y fecha: SSM — Health Systems, junio de 2026
Tipo de estudio: Revisión sistemática y síntesis de evidencia (guiada por PRISMA)
PubMed: DOI 10.1016/j.ssmhs.2026.100170
Antecedentes: por qué los investigadores abordaron este tema
La atención auditiva y del oído, a veces abreviada como EHC (por sus siglas en inglés), abarca desde el tamizaje auditivo neonatal hasta el tratamiento de infecciones de oído, el ajuste de audífonos y el apoyo a personas sordas o con hipoacusia. Un sistema de salud presta esa atención a través de varios componentes: quién la gobierna y coordina, cómo se financia, quién está capacitado para proporcionarla y cómo se distribuyen los servicios entre las ciudades y las zonas rurales. La OMS utiliza este marco para juzgar si la atención de un país funciona en su conjunto, y no en piezas aisladas.
Los números detrás de la revisión son llamativos. Los autores reportan que aproximadamente 78,1 millones de personas en la Región del Mediterráneo Oriental viven con algún grado de pérdida auditiva, y unas 22,1 millones tienen pérdida auditiva discapacitante, una cifra proyectada a alcanzar 51,7 millones para 2050. A nivel global, señalan que la carga de pérdida auditiva discapacitante podría superar los 700 millones de personas a mediados de siglo si los sistemas no cambian.
La pérdida auditiva discapacitante no es una inconveniencia menor. Está asociada a dificultades en la escuela y el trabajo, aislamiento social y, en adultos mayores, un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Por eso los investigadores querían entender no solo cuántas personas se ven afectadas, sino por qué la ayuda que existe tan a menudo no llega a ellas.
Cómo se realizó el estudio
En lugar de realizar un nuevo experimento clínico, el equipo llevó a cabo una revisión sistemática —una forma estructurada de reunir y combinar hallazgos de muchos estudios existentes—. Siguieron las directrices PRISMA, una lista de verificación ampliamente utilizada que mantiene el proceso de búsqueda y selección transparente y reproducible, y terminaron analizando 146 artículos.
Cada estudio se examinó a través del marco de sistemas de salud de la OMS, de modo que los investigadores pudieron clasificar la evidencia en categorías como gobernanza, financiamiento, fuerza laboral y prestación de servicios. Esto les permitió ver dónde se agrupaban los problemas y dónde se habían logrado avances en toda la región, en lugar de sacar conclusiones de un solo país.
También analizaron la economía, estimando tanto el costo de dejar la pérdida auditiva sin atención como el retorno potencial de invertir en una mejor atención. Esa lente económica es importante porque los ministerios de salud a menudo deciden qué financiar en función del beneficio esperado.
Lo que encontraron los investigadores
La revisión describe un sistema que se mueve en varias direcciones a la vez. La gobernanza era frecuentemente fragmentada, con poca coordinación entre los distintos sectores que tocan la atención auditiva. Como resultado, los programas que podrían reforzarse mutuamente tienden a funcionar por separado.
El financiamiento emergió como una debilidad central. Los autores encontraron una gran dependencia de pagos de bolsillo, lo que significa que las familias suelen asumir el costo de los dispositivos y servicios por sí mismas. Cuando el precio de la atención recae directamente sobre el hogar, muchas personas simplemente prescinden de ella, especialmente en algo como un audífono que rara vez está cubierto.
La situación de la fuerza laboral agravó el problema. La región enfrenta escasez crítica de profesionales capacitados en atención auditiva, y los servicios se distribuyen de manera desigual, siendo las comunidades rurales mucho menos propensas a tener acceso que las urbanas. Existían algunos puntos positivos, incluidos programas de tamizaje neonatal y esfuerzos para integrar la atención auditiva en la atención primaria, pero los autores describen estos avances como limitados en alcance.
El contraste económico fue marcado. Los investigadores estimaron el costo anual de la pérdida auditiva sin atención en la región en unos 30,000 millones de dólares, a la vez que calcularon que la inversión en atención auditiva podría generar hasta 7 dólares por cada dólar invertido. Los modelos alternativos de prestación de servicios, como la telemedicina y el reparto de tareas —donde algunas funciones se delegan a trabajadores de salud menos especializados—, mostraron potencial, pero no se habían implementado de forma sistemática.
Para cerrar las brechas, los autores proponen cinco prioridades: integrar la atención auditiva en la cobertura universal de salud, establecer servicios en todos los niveles de atención, llevar a cabo campañas de concienciación pública, crear sistemas de monitoreo e impulsar la investigación sobre cómo implementar las soluciones en la práctica.
Qué significa para las personas con pérdida auditiva
Para una persona, una revisión de políticas regionales puede parecer abstracta, pero su mensaje central es personal: en gran parte del mundo, el mayor obstáculo entre una persona y una mejor audición no es la tecnología, sino el costo y la dificultad de llegar a un proveedor. Cuando la atención depende del gasto de bolsillo y de especialistas concentrados en las grandes ciudades, quienes más necesitan ayuda son quienes menos probabilidades tienen de recibirla.
Ese planteamiento también explica por qué los modelos que reducen el costo y eliminan los desplazamientos están ganando atención en todo el mundo. La telesalud, el tamizaje simplificado y los dispositivos que las personas pueden obtener y configurar sin una serie de visitas a la clínica contribuyen a eliminar las mismas barreras que la revisión identifica. El objetivo es acortar la distancia —económica y física— entre reconocer la pérdida auditiva y hacer algo al respecto.
Cuando el costo de bolsillo es la barrera, los dispositivos de menor costo cambian la ecuación
Dado que esta revisión vuelve una y otra vez a una sola barrera —el costo de bolsillo de obtener ayuda—, vale la pena señalar cómo ha evolucionado el panorama de dispositivos para abordar exactamente ese problema. En los Estados Unidos, la categoría de venta libre autorizada por la FDA fue creada para que los adultos con pérdida auditiva leve a moderada pudieran comprar un audífono directamente, sin el margen de una consulta clínica de múltiples visitas. Los audífonos OTC de autoajuste están diseñados para reducir el precio de entrada que los investigadores describen.
Panda Air es un ejemplo de cómo esa brecha puede reducirse. Es un dispositivo tipo auricular que se envía con una prueba de audición basada en app: cuando llega el dispositivo, el usuario lo empareja con la app Panda, la app ejecuta una prueba específica de frecuencias a través del propio audífono y luego programa la ganancia para ajustarse al audiograma del usuario, de manera similar al ajuste que un audiólogo haría en una clínica. Ese enfoque de autoajuste calibrado por app elimina las citas repetidas que encarecen el costo y mantienen la atención fuera del alcance de los usuarios rurales.
Los detalles prácticos importan cuando la asequibilidad es la cuestión. Como audífono OTC de autoajuste, Panda Air combina la personalización mediante app con reducción adaptativa de ruido, un estuche de carga valorado en unas 60 horas de uso, garantía de 5 años y plazo de devolución de 45 días, por lo que probarlo implica un riesgo limitado. Una advertencia que el propio planteamiento de la revisión respalda: los dispositivos OTC están autorizados para pérdida leve a moderada, y las personas con pérdida severa o profunda siguen beneficiándose más de un ajuste clínico. Puede obtener más información en pandahearing.com/products/panda-air.
Limitaciones de esta investigación
Una revisión sistemática es tan sólida como los estudios que reúne, y los autores señalan que la evidencia en la región es desigual, con algunos países mucho mejor documentados que otros. Combinar trabajos que usan distintos métodos y definiciones también hace que las comparaciones precisas sean difíciles, por lo que cifras como la carga proyectada o el retorno de la inversión deben leerse como estimaciones fundamentadas, no como mediciones exactas.
La revisión fue realizada con la Organización Mundial de la Salud, cuyo mandato incluye ampliar el acceso a la atención, y su propósito es explícitamente informar políticas. Eso no socava los hallazgos, pero los lectores deben entenderla como un llamado a la acción basado en la evidencia disponible, más que como un recuento neutral.
Dónde nos deja esto
La conclusión más clara es que la pérdida auditiva es un problema solucionable que se ve frenado principalmente por cómo se organiza y financia la atención. Ya sea que la solución sea la cobertura del seguro nacional, la telesalud o dispositivos de menor costo que las personas puedan usar por su cuenta, la dirección es la misma: hacer que la ayuda sea más fácil de costear y más fácil de alcanzar. Para cualquiera que esté evaluando sus propias opciones, la revisión es un recordatorio de que la barrera del costo es real, ampliamente compartida y, cada vez más, algo que el mercado está construido para abordar.
Tsimpida D, Sakr H, Elwishahy A, Chadha S, Chitra C, Mahmoudian S. Análisis situacional de los sistemas de salud para la atención auditiva en la Región del Mediterráneo Oriental de la OMS: revisión sistemática y síntesis de evidencia. SSM — Health Systems. 2026. Recuperado de PubMed. https://doi.org/10.1016/j.ssmhs.2026.100170

