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Uno de cada cuatro adultos con diabetes tiene una pérdida auditiva significativa, según una amplia revisión

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Uno de cada cuatro adultos con diabetes tiene una pérdida auditiva significativa, según una amplia revisión

Una revisión sistemática que combina 29 estudios concluye que la diabetes aproximadamente duplica la probabilidad de pérdida auditiva, con un giro sorprendente: el riesgo adicional es mayor en los adultos más jóvenes.

La diabetes suele describirse como una enfermedad del azúcar en la sangre, con consecuencias conocidas para los ojos, los riñones, los nervios y el corazón. El oído rara vez aparece en esa lista, aunque el oído interno es un órgano delicado que depende de un suministro de sangre abundante y constante y de una señalización nerviosa sana, justamente lo que la diabetes tiende a deteriorar.

Un equipo de investigación con sede principal en la University of Queensland se propuso reunir en un solo lugar la evidencia dispersa sobre la diabetes y la audición. Querían saber qué tan común es realmente una pérdida auditiva importante entre los adultos con diabetes y prediabetes, y qué grupos tienen mayor riesgo.

Título: Hearing Loss in Adults With Diabetes and Prediabetes: A Systematic Review and Meta-Analysis.

Autores: Mehwish Nisar, Shamshad Karatela, Anjana Rajagopal, Beenish Nisar Ahmed, Piers Dawes.

Afiliaciones: Centre for Hearing Research, School of Health and Rehabilitation Sciences, University of Queensland, Brisbane, Australia; Monash University, Melbourne, Australia; Avicenna Medical Complex and Bahria University, Islamabad, Pakistán.

Revista y fecha: Diabetes/Metabolism Research and Reviews, julio de 2026 (volumen 42, número 5, artículo e70195).

Tipo de estudio: Revisión sistemática y metaanálisis de 29 estudios observacionales, prerregistrada en PROSPERO.

PubMed y DOI: 10.1002/dmrr.70195

Antecedentes: por qué los investigadores estudiaron este tema

Hay buenas razones biológicas para sospechar que la diabetes daña la audición. Un nivel de azúcar en la sangre persistentemente alto puede dañar los diminutos vasos sanguíneos que irrigan la cóclea, el órgano con forma de caracol que convierte el sonido en señales nerviosas, y puede lesionar el nervio auditivo mediante el mismo proceso que causa la neuropatía diabética en otras partes del cuerpo. Si esas estructuras se quedan sin suministro o se deterioran, el resultado puede ser una pérdida auditiva neurosensorial, el tipo permanente que se origina en el oído interno y el nervio.

La pregunta que abordaron los autores fue con qué frecuencia esto se traduce realmente en una pérdida importante. Se centraron especialmente en la pérdida auditiva moderada a severa, definida como un umbral de 40 decibeles de nivel de audición o peor, el punto en el que la conversación cotidiana se vuelve realmente difícil sin ayuda. Los estudios individuales previos habían arrojado un rango de estimaciones amplio y confuso, que es justamente la situación que un metaanálisis busca resolver.

Una revisión sistemática es una búsqueda estructurada que intenta reunir todos los estudios que cumplen los requisitos sobre una pregunta, y un metaanálisis combina estadísticamente sus resultados en una estimación única y más estable. Al agrupar muchos estudios pequeños, este enfoque puede revelar patrones que ningún estudio por sí solo tenía el tamaño suficiente para mostrar.

Cómo se realizó el estudio

El equipo buscó en cinco bases de datos de investigación, PubMed, Scopus, Web of Science, SPORTDiscus y CINAHL, estudios publicados entre 2000 y 2025. El plan se registró de antemano en PROSPERO, un registro público que ayuda a evitar que se cambien las reglas después de conocer los resultados.

Conservaron los estudios observacionales que informaban umbrales auditivos medidos mediante audiometría, y no autoinformados, en adultos con diabetes o prediabetes. La calidad de los estudios se evaluó con la escala Newcastle-Ottawa, una lista de verificación estándar para este tipo de investigación. Los resultados se combinaron mediante un metaanálisis de efectos aleatorios, un método que tiene en cuenta las diferencias reales entre las poblaciones estudiadas, y los autores verificaron el sesgo de publicación, la tendencia a que los hallazgos llamativos se publiquen con más facilidad, mediante gráficos de embudo y una prueba estadística.

De un conjunto inicial de 3,490 registros, 29 estudios cumplieron todos los criterios y se incluyeron en el análisis. La mayoría analizó la diabetes tipo 2, y solo uno incluyó la prediabetes.

Lo que encontraron los investigadores

En 23 estudios que abarcaron a 5,221 personas, la prevalencia combinada de pérdida auditiva moderada a severa fue del 24 por ciento, con un intervalo de confianza del 95 por ciento que iba del 19 al 30 por ciento. Es decir, aproximadamente uno de cada cuatro adultos con diabetes tenía una pérdida auditiva lo bastante importante como para interferir con una conversación normal.

Cuando los investigadores compararon a las personas con diabetes con las que no la tenían, once estudios mostraron que la probabilidad de pérdida auditiva era aproximadamente el doble, con una razón de probabilidades (odds ratio) de 2.41 y un intervalo de confianza de 1.62 a 3.60. Una razón de probabilidades de 2.41 significa que el resultado era aproximadamente dos veces y media más probable en el grupo con diabetes.

El patrón más llamativo tuvo que ver con la edad. El riesgo adicional fue claro y significativo en los adultos menores de 60 años, con una razón de probabilidades (odds ratio) de 3.03, pero no fue estadísticamente significativo en las personas de 60 años o más. Esto contradice la intuición de que la pérdida auditiva es sobre todo un problema de la edad avanzada, y sugiere que la diabetes puede adelantar la pérdida auditiva a la mediana edad.

La geografía también influyó. El riesgo fue más alto en los países de ingresos bajos y medios, con una razón de probabilidades de 4.51, frente a 1.78 en los países de ingresos altos, una diferencia que los autores relacionan con las desigualdades en la atención y los recursos. Incluso un historial de diabetes relativamente corto, de menos de diez años, se asoció con un riesgo elevado, con una razón de probabilidades de 2.68.

Qué significa para las personas con pérdida auditiva

El mensaje práctico es que la audición merece un lugar en la atención habitual de la diabetes. Los autores proponen incorporar evaluaciones auditivas periódicas al control de la diabetes, tal como ya se hace con los exámenes de la vista y de los pies, para que la pérdida se detecte y se trate en lugar de acumularse en silencio.

También cambia la idea de quién debe prestar atención. Un adulto en edad laboral con diabetes que nota que pide a los demás que le repitan las cosas no debería descartarlo pensando que es demasiado pronto para tener problemas de audición. Según esta evidencia, la mediana edad es justamente cuando el riesgo asociado a la diabetes es más marcado.

Para quien esté en esa situación, el primer paso es sencillo: hágase una prueba de audición, idealmente con umbrales medidos y no con una simple suposición. Saber cómo está su audición es lo que convierte una estadística como esta en una decisión que usted puede llevar a la práctica.

Cuando la pérdida auditiva pasa inadvertida, importan tanto una prueba sencilla como una amplificación eficaz

Un hallazgo como este solo ayuda si las personas pueden actuar en consecuencia sin complicaciones. El estudio señala que hay mucha pérdida auditiva significativa que no se detecta, lo que significa que las herramientas útiles son las que facilitan revisar la audición y luego ofrecen una amplificación lo bastante potente para algo más que una pérdida leve.

Panda Quantum está diseñado para responder a ambas necesidades. Cuando lo recibe, lo vincula con la app Panda y realiza una prueba de audición dentro del oído a través del propio dispositivo; luego la app configura el ajuste automáticamente según sus resultados, de forma similar a la adaptación que hace un audiólogo en la clínica. Esa prueba de audición que usted mismo realiza, junto con la personalización auditiva desde la app, permite pasar de sospechar un problema a usar un dispositivo ajustado sin que una cita en la clínica se interponga.

En cuanto al hardware, Quantum es un dispositivo RIC (auricular en el canal) de 16 canales con reducción activa de ruido, Bluetooth para llamadas, TV y música, y hasta 80 horas de batería en total con su estuche, respaldado por una garantía de 5 años y un período de devolución de 45 días. Hay una advertencia que se aplica directamente a esta investigación: los dispositivos de venta libre están autorizados para la pérdida leve a moderada, por lo que los casos de pérdida moderada a severa que señala esta revisión deben confirmarse con un profesional de la audición, ya que la pérdida más avanzada sigue beneficiándose más de una adaptación clínica. Puede ver el dispositivo en pandahearing.com/products/panda-hearing-aids-quantum.

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Limitaciones de esta investigación

Las cifras combinadas conllevan una incertidumbre real. La heterogeneidad fue muy alta, con un I cuadrado cercano al 94 por ciento, lo que significa que los estudios individuales variaron mucho en sus métodos y poblaciones, de modo que la cifra única de prevalencia debe interpretarse como una estimación central amplia y no como una tasa precisa. Todos los estudios incluidos fueron observacionales, lo que puede mostrar que la diabetes y la pérdida auditiva van de la mano, pero no basta por sí solo para demostrar que una cause la otra.

La evidencia también se concentró en la diabetes tipo 2, con un solo estudio sobre prediabetes, por lo que el panorama de la prediabetes sigue siendo limitado. Los autores detectaron indicios de sesgo por estudios pequeños y de sesgo de publicación, aunque informan que los análisis de sensibilidad no alteraron las conclusiones principales. El resumen publicado no indica la fuente de financiamiento de la revisión ni enumera los conflictos de interés de los autores.

Qué hacer con esta información

Si usted o alguien a quien cuida vive con diabetes o prediabetes, la respuesta sensata ante esta revisión no es la alarma, sino un pequeño agregado a la atención habitual: incluya una evaluación auditiva en la lista, junto con los exámenes habituales de la vista y de los pies, y hágalo sin esperar a que la vejez lo haga parecer relevante. Detectar un cambio a tiempo mantiene abiertas las opciones, y todo empieza por saber exactamente cómo está su audición hoy.

Nisar M, Karatela S, Rajagopal A, Ahmed BN, Dawes P. Hearing Loss in Adults With Diabetes and Prediabetes: A Systematic Review and Meta-Analysis. Diabetes/Metabolism Research and Reviews. 2026. Consultado en PubMed. https://doi.org/10.1002/dmrr.70195

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