Diabetes y pérdida auditiva: una amplia revisión detecta importantes carencias en los controles auditivos de adultos con diabetes
Una nueva revisión exploratoria de 201 estudios concluye que la salud auditiva sigue estando en gran medida ausente de la atención habitual de la diabetes: menos de la mitad de los estudios ofrecen alguna orientación sobre la detección de problemas auditivos y solo seis piden una derivación temprana a servicios de audición.
Millones de adultos controlan su diabetes cada día: vigilan la glucosa en sangre, los ojos, los riñones y los pies. La audición rara vez figura en esa lista. Sin embargo, los investigadores señalan desde hace tiempo que la diabetes es un factor de riesgo importante de pérdida auditiva, probablemente porque los pequeños vasos sanguíneos y los nervios del oído interno son vulnerables al mismo daño que esta enfermedad causa en otras partes del cuerpo.
Un equipo de investigación de la Western University, en Canadá, se propuso recopilar todo lo que la literatura científica dice actualmente sobre la evaluación y el seguimiento de la audición en adultos que viven con diabetes. Su conclusión es llamativa: las pruebas que vinculan ambas afecciones son sustanciales, pero la orientación práctica sobre qué hacer al respecto es escasa.
Sobre este estudio
Título: Hearing Health Monitoring in Adults Living with Diabetes: A Scoping Review to Inform Integrated Care Pathways
Autores: Grace Malheiro, Christine Meston, Chris Allan, Jana N. Bataineh, Paleesa Kapoor, Robin O'Hagan, Danielle Glista
Afiliaciones: Health and Rehabilitation Sciences, the National Centre for Audiology, the School of Communication Sciences and Disorders, the H.A. Leeper Speech and Hearing Clinic y la Faculty of Science, Western University, London, Ontario, Canadá
Revista: Audiology Research, publicado el 10 de septiembre de 2026 (volumen 16, número 5, artículo 134)
Tipo de estudio: Revisión exploratoria de 201 estudios revisados por pares
DOI en PubMed: 10.3390/audiolres16050134
Antecedentes: por qué los investigadores se ocuparon de este tema
La diabetes afecta a la forma en que el cuerpo regula el azúcar en sangre y, con el tiempo, los niveles elevados pueden dañar los vasos sanguíneos pequeños y los nervios. El oído interno depende de ambos. Por eso los investigadores consideran la diabetes un factor de riesgo significativo de pérdida auditiva, ese deterioro gradual de la capacidad de detectar y comprender los sonidos que afecta a tantos adultos a medida que envejecen.
El problema que identificó el equipo de Western University no es la falta de pruebas de que ambas afecciones están relacionadas. Es que la pérdida auditiva en personas con diabetes con frecuencia queda sin diagnosticar ni tratar, lo que puede dificultar la comunicación, reducir la participación en las actividades cotidianas y disminuir la calidad de vida. Si nadie lo comprueba, nadie lo detecta.
Por ello, los autores se propusieron sintetizar lo que dice la investigación publicada sobre la detección y la evaluación de la audición en adultos con diabetes, e identificar las lagunas de conocimiento que impiden contar con un marco basado en la evidencia para el seguimiento de la salud auditiva en esta población.
Cómo se realizó el estudio
Se trató de una revisión exploratoria, un tipo de estudio pensado para cartografiar todo un cuerpo de investigación en lugar de responder a una pregunta concreta. El equipo siguió la metodología del Joanna Briggs Institute, un estándar ampliamente utilizado para realizar revisiones de este tipo.
Los investigadores consultaron siete bases de datos electrónicas en busca de estudios revisados por pares que aportaran datos primarios sobre la relación entre la diabetes y la pérdida auditiva. Tras el cribado, 201 estudios cumplieron los criterios de inclusión: una amplia base de evidencia procedente de todo el mundo.
Después examinaron dónde se realizó cada estudio, cómo se midió la audición y, sobre todo, si el estudio ofrecía alguna recomendación práctica sobre detección, evaluación, seguimiento o derivación.
Qué encontraron los investigadores
Los 201 estudios incluidos procedían de una literatura verdaderamente global, realizados en hospitales, clínicas comunitarias y de diabetes, escuelas, clínicas de audiología, consultas ambulatorias y centros de investigación. Esta amplitud sugiere que la relación entre la diabetes y la audición se ha examinado en casi todos los entornos sanitarios.
La audiometría tonal, la conocida prueba en la que la persona responde a pitidos de distintos tonos y volúmenes, fue la forma más utilizada de evaluar la audición. Le siguieron las medidas electrofisiológicas, que registran las respuestas eléctricas del oído y del cerebro ante el sonido, y después las otoemisiones acústicas, una prueba de los diminutos sonidos que un oído interno sano produce por sí mismo.
Las cifras más reveladoras se refieren a lo que los estudios no hicieron. Menos de la mitad de los 201 estudios ofrecieron alguna recomendación sobre detección, evaluación o seguimiento de la audición en personas con diabetes. Solo seis abogaron por una derivación temprana a servicios de atención auditiva.
En otras palabras, la comunidad investigadora lleva décadas documentando que los adultos con diabetes tienen un mayor riesgo auditivo, pero ofrece muy poca orientación sobre cómo detectar esa pérdida a tiempo o cómo conectar a las personas con atención una vez detectada.
Qué significa para las personas con pérdida auditiva
Para los adultos que viven con diabetes, el mensaje práctico es que la audición merece un lugar en la lista de controles junto a los ojos, los riñones y los pies. Como la literatura de investigación ofrece tan poca orientación formal, es posible que no se propongan revisiones auditivas de forma automática, por lo que preguntar por ellas puede recaer en los propios pacientes.
Los autores sostienen que estas lagunas en las recomendaciones diagnósticas, las vías de derivación y la coordinación interdisciplinaria son precisamente lo que debería abordar un marco de seguimiento de la salud auditiva basado en la evidencia. Su revisión pretende servir de base para construirlo, de modo que la salud auditiva pase a formar parte de una atención de la diabetes coordinada y centrada en la persona, y no sea una ocurrencia tardía.
Hasta que lleguen esos marcos, la concienciación es la mejor herramienta disponible. Los adultos con diabetes que noten que les cuesta cada vez más seguir las conversaciones, sobre todo en lugares ruidosos, tienen buenas razones para solicitar una evaluación auditiva cuanto antes.
Cuando la atención auditiva queda fuera de la vía asistencial, importa reducir las barreras
El hallazgo central de esta revisión es que en gran medida faltan vías formales que conecten a los adultos con diabetes con la atención auditiva, por lo que muchas personas acaban buscando ayuda para oír por su cuenta. Esa es una de las barreras que los audífonos OTC aprobados por la FDA se diseñaron para reducir: para adultos con pérdida auditiva percibida de leve a moderada, eliminan la necesidad de coordinar varias citas antes de empezar.
Panda Air es un ejemplo de esta nueva generación: un audífono moderno con formato de auricular, con procesamiento WDRC de 16 canales, reducción de ruido adaptativa multibanda, Bluetooth para llamadas, televisión y música, y un estuche de carga rápida que ofrece 60 horas de uso en total. Air funciona desde el primer momento y, para quienes desean una configuración más personalizada, la app opcional de Panda puede realizar una prueba auditiva por frecuencias en el oído a través del propio audífono y personalizar la ganancia y la respuesta en frecuencia según el perfil auditivo del usuario, lo que lo convierte en un audífono OTC de autoadaptación en sentido práctico, con la comodidad de la recarga desde su estuche.
Una advertencia que conviene tener presente: los audífonos OTC están aprobados para la pérdida auditiva de leve a moderada. Los adultos con pérdida auditiva grave o profunda, un grupo que, según señala esta revisión, merece vías de derivación adecuadas, siguen beneficiándose más de una adaptación clínica con un profesional de la audición.
Limitaciones de esta investigación
Una revisión exploratoria cartografía la literatura; no valora la calidad de cada estudio ni combina estadísticamente sus resultados, por lo que no puede decir cuán sólida es la relación entre la diabetes y la pérdida auditiva, sino solo cómo es el panorama de la investigación. Además, sus conclusiones sobre las lagunas dependen de lo que los estudios incluidos decidieron comunicar, y es posible que algunos hayan formulado recomendaciones de detección en materiales que la revisión no recogió.
El trabajo contó con el apoyo de la Canadian Academy of Audiology, y los autores declaran no tener conflictos de intereses. Como en toda revisión, los hallazgos reflejan la literatura disponible en el momento de la búsqueda.
En qué punto nos deja esto
Las pruebas que vinculan la diabetes y la pérdida auditiva no dejan de crecer, y esta revisión demuestra que lo que falta ya no es demostrar la conexión, sino un plan práctico para actuar en consecuencia. Hasta que los controles auditivos se incorporen como norma a la atención de la diabetes, conviene que los adultos con diabetes consideren su audición parte del territorio de la enfermedad, pidan evaluaciones y actúen pronto cuando escuchar en el día a día empiece a suponer un esfuerzo.
Malheiro G, Meston C, Allan C, Bataineh JN, Kapoor P, O'Hagan R, Glista D. Hearing Health Monitoring in Adults Living with Diabetes: A Scoping Review to Inform Integrated Care Pathways. Audiology Research. 2026;16(5):134. Obtenido de PubMed. https://doi.org/10.3390/audiolres16050134


